
Son las tres de la mañana. Lleva llorando cuarenta minutos, ha comido, está limpio, no tiene calor. Lo coges y para; lo dejas y arranca otra vez. Y entre el agotamiento y el miedo a que le pase algo, la cabeza empieza a irse a sitios feos.
El llanto nocturno de las primeras semanas es de lo más agotador que hay, y también de lo más normal. Eso no lo hace más llevadero, pero sí cambia lo que conviene hacer.
Esto es lo que suele haber detrás y lo que de verdad ayuda.
Por qué de noche es peor
Un recién nacido no distingue el día de la noche: su reloj interno tarda semanas en organizarse. Además, el cansancio acumulado del día se nota más al final, y a última hora está más sensible a cualquier estímulo.
Muchos bebés tienen además un rato de llanto concentrado a última hora de la tarde o de noche, que aparece hacia las dos o tres semanas y se va solo con los meses.
Repasa lo básico, por orden
Hambre, pañal, temperatura, ropa que aprieta, una etiqueta, un pelo enrollado en un dedo. Suena tonto y resuelve una parte de las noches.
Y ten en cuenta que los recién nacidos comen muy a menudo y que hay rachas en que piden mucho más de lo habitual durante unos días. No significa que te falte leche.
Lo que calma de verdad
Contacto piel con piel, movimiento suave, un ruido constante y monótono, envolverlo con una manta fina dejando las caderas libres, y el pecho o el chupete si ya lo usa. Casi todo lo que funciona se parece a lo que sentía dentro.
Bajar la luz y el volumen de la casa a partir de cierta hora ayuda más de lo que parece, y no cuesta nada.
Cógelo en brazos sin miedo
A un recién nacido no se le malcría por cogerlo. Responder a su llanto es lo que le enseña que el mundo es fiable, y en estas semanas es lo único que sabe pedir.
Lo que sí hay que cuidar es al adulto: turnarse, dormir cuando duerme y pedir ayuda para poder descansar tres horas seguidas no es un lujo.
Cólicos: qué son y qué no
Se habla de cólicos cuando el llanto es intenso, repetido y difícil de calmar en un bebé que por lo demás come y crece bien. Suele concentrarse por la tarde o la noche.
No hay una solución mágica, y conviene desconfiar de quien la ofrezca. Lo que sí funciona es lo aburrido: contacto, movimiento, ambiente tranquilo y sobrellevarlo con relevos.
Cuándo dejar de esperar y consultar
Si el llanto es agudo y distinto del habitual, si no se calma de ninguna manera durante horas, si va con fiebre, vómitos, rechazo del alimento, decaimiento o menos pañales mojados de lo normal, eso se consulta sin esperar a mañana.
Y también si está ganando poco peso, o si a ti te supera: el agotamiento extremo y la tristeza persistente después del parto son motivo de consulta, no algo que haya que aguantar callando.
Preguntas frecuentes
¿Por qué llora más por la noche que de día?
Porque su reloj interno aún no distingue el día de la noche, el cansancio del día se acumula y al final de la jornada está más sensible. Muchos bebés tienen un rato de llanto concentrado a última hora que aparece sobre las dos o tres semanas.
¿Se malcría un bebé por cogerlo en brazos?
No. En las primeras semanas el llanto es su única forma de pedir, y responder construye la sensación de que el mundo es fiable. Lo que sí hay que cuidar es el descanso de quien cuida: turnos y ayuda para dormir seguido.
¿Cómo sé si son cólicos?
Se habla de cólicos cuando el llanto es intenso, repetido y cuesta calmarlo, en un bebé que por lo demás come y crece bien, y suele concentrarse por la tarde o la noche. No hay remedio milagroso: desconfía de quien lo prometa.
¿Cuándo hay que llamar al pediatra por el llanto?
Si el llanto es agudo y distinto al habitual, si no se calma de ninguna forma durante horas, o si va con fiebre, vómitos, rechazo del alimento, decaimiento o menos pañales mojados de lo normal. Eso no espera a mañana.