Señales de la dentición y qué alivia

Señales de la dentición y qué alivia

Babea como si no hubiera mañana, se mete el puño entero en la boca, está irritable y lleva tres noches despertándose. Alguien dirá que son los dientes. Alguien más dirá que los dientes no dan fiebre. Y tú, a las tres de la mañana, sin saber a quién creer.

La dentición existe y molesta, pero también se le achacan muchas cosas que no son suyas. Distinguirlo importa, porque lo que no es de los dientes puede necesitar otra cosa.

Esto es lo que suele acompañar a un diente que sale y lo que conviene mirar aparte.

Lo que sí suele ser de los dientes

Babeo abundante, morder todo lo que pilla, encías hinchadas o enrojecidas, irritabilidad, ganas de apretar la mandíbula y un sueño peor de lo normal durante unos días.

También puede aparecer irritación alrededor de la boca o en la barbilla, por la saliva constante. Suele ir y venir: unos días peor, unos días bien, según asoma cada pieza.

Lo que conviene mirar aparte

La fiebre alta, la diarrea marcada, los vómitos, el rechazo del alimento o un decaimiento que no es el de siempre no se explican por la dentición. Pueden coincidir en el tiempo, porque a esa edad hay muchos procesos, pero no son lo mismo.

Si aparecen, se consulta con el pediatra en vez de esperar a que salga el diente.

Qué alivia de verdad

La presión fría es lo que mejor funciona: un mordedor guardado en la nevera, no en el congelador, o un paño limpio y húmedo enfriado un rato. El frío baja la inflamación y la presión alivia la molestia de la encía.

Un masaje suave sobre la encía con el dedo limpio también ayuda, y a muchos bebés les calma más que cualquier objeto.

Cuidado con lo que se pone en la boca

Los collares de ámbar y cualquier cosa con cuentas o cordones al cuello no se recomiendan: hay riesgo de atragantamiento y de estrangulamiento, y no hay evidencia de que sirvan para nada.

Los geles con anestésicos tampoco se usan por cuenta propia en bebés, y los remedios caseros de alcohol o licores, menos todavía. Cualquier medicamento para el dolor lo indica el pediatra, con su dosis.

La piel de la barbilla

Con tanta saliva, la zona de la boca y el cuello se irrita fácil. Ayuda secar a toques con un paño suave en vez de frotar, cambiar los baberos en cuanto estén mojados y mantener la piel limpia y seca.

Es la parte menos comentada de la dentición y la que más incomodidad añade cuando se descuida.

Los dientes ya están ahí: hay que limpiarlos

En cuanto asoma el primero, toca limpiarlo. Con un cepillo de cerdas suaves de tamaño de bebé o con una gasa húmeda, una o dos veces al día.

Cuánta pasta y de qué tipo lo dice el pediatra o el odontopediatra según la edad, y es mejor preguntarlo que guiarse por lo que pone en el envase de un producto para adultos.

Cuándo consultar

Si hay fiebre alta, si el bebé está muy decaído, si rechaza comer o beber de forma sostenida, si las encías sangran mucho o aparece algo que no encaja con la molestia habitual.

Y ante cualquier duda razonable: preguntar es gratis y evita tres noches de dar vueltas a lo mismo.

Preguntas frecuentes

¿La dentición da fiebre?

La fiebre alta no se explica por la dentición. Puede coincidir con ella porque a esa edad hay muchos procesos, pero si hay fiebre conviene valorarla aparte con el pediatra en vez de darla por hecho.

¿Qué alivia la molestia de los dientes?

La presión fría: un mordedor enfriado en la nevera, nunca en el congelador, o un paño limpio y húmedo frío. Un masaje suave en la encía con el dedo limpio también calma a muchos bebés.

¿Sirven los collares de ámbar?

No se recomiendan. No hay evidencia de que alivien y sí hay riesgo de atragantamiento con las cuentas y de estrangulamiento con el cordón. Cualquier objeto al cuello de un bebé es un riesgo que no compensa.

¿Cuándo empiezo a limpiar los dientes?

En cuanto asome el primero, con un cepillo de cerdas suaves para bebé o una gasa húmeda, una o dos veces al día. La cantidad y el tipo de pasta según la edad los indica el pediatra o el odontopediatra.

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